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martes, 8 de noviembre de 2016

Sangre, sudor y lágrimas!

Una vez más conseguía terminar una carrera que para mí era un reto. 22 kms de auténtica montaña, 1.260 metros de desnivel positivo, muchas ganas de correr y mucha incertidumbre ante una proeza que forma parte del punto de partida.

El 30 de octubre corrí la primera carrera de montaña después de mucho tiempo y ya desde los primeros compases de carrera me mantenía rondando la 40º posición. Ritmo constante y sin decadencia, ganando tiempo y posiciones a medida que subía la primera montaña. Antes de llegar al segundo avituallamiento, ya había topado con un arbusto que se iba a encargar de agujerearme la mano con sus ramas punzantes... Tuve que parar y limpiar las heridas en el segundo avituallamiento y empezar a escalar una primera rampa de un km y, posteriormente, otra escalada a otro pico ya me hacía demasiado daño... Todo esto para afrontar la subida a la Penya Migjorn a la que llegaba demasiado castigado... Conseguía mantener ritmo lento hasta llegar al tercer avituallamiento y, una vez comí un poco, vuelta a la carga con mucha zona de andar porque mi cuerpo ya empieza a decirme: Adónde vas, Sergio? Tu energía está agotada... Andando hasta el pico de la Penya, empieza la bajada técnica con unas vistas inmejorables y con buenísimas sensaciones hasta que llego al último avituallamiento, donde ya mi cuerpo dice que no puede más, no está preparado para esta tralla... 


Agonizando y pensando en la retirada, bajo los últimos 3 kms conforme puedo, con dolor en todo el cuerpo, como si no llevase zapatillas y estuviese andando sobre cristal roto...
Al final consigo terminar en 2h53m y 43º de la absoluta. Pude sentir la increíble sensación de que he hecho un gran entrenamiento, he dado todo de mí y estoy satisfecho!

La semana sigue y he podido acumular casi 50 kms en 3 salidas, no está nada mal. 

¿El siguiente objetivo? Ya está decidido. En la siguiente entrada más y mejor!!
GOOOO!!!

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